DIVORCIO Y NUEVO MATRIMONIO

Cómo fue entendido por los primeros discípulos

 

 

En los últimos 70 años Occidente ha experimentado una decadencia moral y espiritual. La ciencia avanzó, pero en la esfera social hubo un retroceso inimaginable. Las sanas y buenas costumbres se corrompieron. La familia se desarticuló. Y debemos admitir con tristeza, que la Iglesia se adecuó a las formas del mundo. Dejando de ser ejemplo y modelo de la verdad, comenzó a aceptar los pecados de la sociedad. Dejando su lugar profético y de luz del mundo, se acomodó a las costumbres de este. Aceptar el divorcio y el nuevo casamiento es rechazar lo establecido por Dios en el principio de la creación: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:24). El matrimonio está fundado en un pacto para toda la vida, que solo la muerte puede romper. El cónyuge que se divorcia se declara a sí mismo “rompedor de pactos”.  

AUTOR: Vital & Simon Desjardins 

DESCRIPCIÓN

EDITORIAL LOGOS​
 
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